Public profile
| First Name | PAULA |
| Last Name | PAREDES |
| Institution | UNIVERSIDAD DIEGO PORTALES |
| Your Interests | |
| Plastination Experience | Mi camino en el fascinante mundo de la plastinación comenzó con una visión clara: transformar la enseñanza de la anatomía. Siempre he creído que la comprensión profunda de la estructura del cuerpo humano requiere más que ilustraciones o modelos sintéticos; demanda la interacción con especímenes reales, preservados de una manera que mantenga su fidelidad anatómica. Fue esta convicción la que me impulsó a embarcarme en el desafiante, pero increíblemente gratificante, proceso de crear un laboratorio de plastinación. El establecimiento de un laboratorio de plastinación es una tarea que exige precisión, conocimiento técnico y un profundo respeto por los donantes y el material biológico. Cada paso fue meticulosamente planeado, desde el diseño de las instalaciones para garantizar un entorno seguro y controlado, hasta la adquisición de equipos especializados, como las cámaras de vacío y los sistemas de ventilación adecuados. Uno de los mayores retos fue dominar el delicado proceso en sí: la fijación, la deshidratación con acetona fría, la impregnación forzada al vacío con polímeros reactivos como la silicona o la resina epoxi, y finalmente, el curado. Cada etapa es crítica y requiere un ojo experto para asegurar que el órgano mantenga su forma, color y textura originales. La recompensa de este arduo trabajo se materializó en la creación de plastinados, especímenes anatómicos increíblemente duraderos y didácticos. Estos órganos, que una vez fueron frágiles y perecederos, ahora son sólidos, inodoros y seguros de manipular. Y es precisamente aquí donde la plastinación revela su verdadero valor: en la enseñanza de la anatomía. La utilización de los plastinados en el aula o en los laboratorios de anatomía ha revolucionado nuestra metodología educativa. Los estudiantes pueden examinar de cerca, tocar y manipular estructuras reales sin las limitaciones de los cadáveres frescos o formolizados, que requieren condiciones especiales de almacenamiento y presentan olores fuertes. Un corazón plastinado, por ejemplo, permite observar con claridad las cámaras, válvulas y grandes vasos; un cerebro plastinado revela los intrincados surcos y giros con una fidelidad inigualable. Esta interacción directa no solo facilita una comprensión más profunda y duradera de la anatomía, sino que también fomenta una conexión más significativa con el material de estudio. Mi experiencia en la plastinación ha sido más que un proyecto técnico; ha sido una oportunidad para contribuir al avance de la educación médica. Ver cómo los estudiantes asimilan conceptos complejos con mayor facilidad gracias a estos especímenes es una de las mayores satisfacciones. Los plastinados no son solo objetos de estudio; son puentes tangibles que conectan la teoría con la realidad, preparando a las futuras generaciones de profesionales de la salud con un conocimiento anatómico sólido y práctico |